Vienes a pie, mientras descienden
entre los otros
mil saetas de fuego
y tu torso se yergue
y las eludes
como si un manto misterioso te abrigara
del hacha poderosa de la muerte.
La tormenta que enerva el polvo de la tierra,
el agua de los mares,
aplaca en ti el furor, y condesciende
la luz de la mañana
hecha un capullo que nunca se abriría
sin tu mirada extensa, o la caricia
que en otras manos se demora o se apresura.
No obras más milagro
que tu estar en el mundo y a mi lado
tus armas no conocen
otra sangre que aquella que sellara
el pacto luminoso del adviento
la que exudan los frutos
de la más exaltada primavera
y señala en el cielo de diciembre
una única estrella ya cercana.
Si breve habrá de ser
tu estancia en esta casa
-como la gloria del impío-
que se consuma a tiempo
y en segundos, como ardida ceniza incandescente
del tiempo y del amor
ante mis propios ojos
ahora mismo y sin pausa, se deshaga.
sábado 7 de noviembre de 2009
miércoles 28 de octubre de 2009
El lugar, la epifanía.
"que si el día
ha de convertirse en noche
este es un hermoso modo de hacerlo"
E. E. Cummings
Mirada desde aquí
la casa es una mancha de color
estampada en el campo
un rumor al oído, el
roce en una llana superficie,
la inesperada
intuición de esas almas
que podrían tal vez
(ah, sí, tal vez... ahora que sonrío cuando no llega el sueño en lo alto de la noche)
ser nuestras y únicas:
un grumo de frescura
en lo íntimo del río.
Las copas de los árboles
y el agua entre las piedras
crujen
como entre los dientes cruje la corteza
del pan dorado deshaciéndose
-ahora hay dos menudas bocas que alimento
con toda la dulzura que entra en mí
cada vez que me abro-
Respiro un aire puro y el cielo es tan abierto
que puedo ver los surcos del vuelo de los pájaros,
sus alas y tus manos están haciendo el tiempo,
con su molienda fina, la mixtura deseada.
Nos está dado ver desde los cuatro puntos,
palpar, desde las puntas de los dedos
el botón de la rosa,
el centro en que converge,
el acuerdo amoroso que alcanzaron los vientos.
Yo del amor recibo
la clara certidumbre de tus ojos
de mí en el mundo queda, esta idea perfecta
labrada por la fe
como un cristal impuro, todavía.
ha de convertirse en noche
este es un hermoso modo de hacerlo"
E. E. Cummings
Mirada desde aquí
la casa es una mancha de color
estampada en el campo
un rumor al oído, el
roce en una llana superficie,
la inesperada
intuición de esas almas
que podrían tal vez
(ah, sí, tal vez... ahora que sonrío cuando no llega el sueño en lo alto de la noche)
ser nuestras y únicas:
un grumo de frescura
en lo íntimo del río.
Las copas de los árboles
y el agua entre las piedras
crujen
como entre los dientes cruje la corteza
del pan dorado deshaciéndose
-ahora hay dos menudas bocas que alimento
con toda la dulzura que entra en mí
cada vez que me abro-
Respiro un aire puro y el cielo es tan abierto
que puedo ver los surcos del vuelo de los pájaros,
sus alas y tus manos están haciendo el tiempo,
con su molienda fina, la mixtura deseada.
Nos está dado ver desde los cuatro puntos,
palpar, desde las puntas de los dedos
el botón de la rosa,
el centro en que converge,
el acuerdo amoroso que alcanzaron los vientos.
Yo del amor recibo
la clara certidumbre de tus ojos
de mí en el mundo queda, esta idea perfecta
labrada por la fe
como un cristal impuro, todavía.
viernes 16 de octubre de 2009
Relevo de pruebas
Ya no podemos verlo de otro modo:
se sumaron los mágicos indicios
abruman las simétricas historias
-los conjuros benévolos
a veces, intimidan-
está dado. Es.
Si se invierte el objeto
(tomándolo del pie, cabeza abajo)
se lo traslada o se disfraza
retocando para bien o para mal
su rostro, su auténtica,
objetiva, conformación
que puede así advertirse, si se ensaya
cambiarlo de color
o decorarlo,
si se intenta
someterlo a las pruebas más absurdas
será siempre lo mismo. Está dado.
Es así.
La cualidad del ser que aquí se nombra
ha ganado su topos más lejano
(aquel de lo infinito)
desde un punto cercano a la materia
porque también allí
es tensión
y equilibrio.
se sumaron los mágicos indicios
abruman las simétricas historias
-los conjuros benévolos
a veces, intimidan-
está dado. Es.
Si se invierte el objeto
(tomándolo del pie, cabeza abajo)
se lo traslada o se disfraza
retocando para bien o para mal
su rostro, su auténtica,
objetiva, conformación
que puede así advertirse, si se ensaya
cambiarlo de color
o decorarlo,
si se intenta
someterlo a las pruebas más absurdas
será siempre lo mismo. Está dado.
Es así.
La cualidad del ser que aquí se nombra
ha ganado su topos más lejano
(aquel de lo infinito)
desde un punto cercano a la materia
porque también allí
es tensión
y equilibrio.
sábado 10 de octubre de 2009
La fortuna
El huracán inesperado
talló la comba amarilla de tu frente
contra un cielo rojizo, sin estrellas.
Se alargaba en los muros, tu perfil
-guerrero que combate sin espada
con la molicie indigna de estas sombras-
y todo iría a hundirse en ese único centro
como ramas que caen en la trampa del fuego
y arden.
Ardiste, entonces, como una lámpara vacía,
un estertor de luces
que huyó a pie, del paisaje
donde alguien lo esperaba
roturando la tierra con un arado de óxido
tan viejo como el tiempo,
tan pobre, como el amor que te ofrecían
en una caja frágil
cuyo opaco cristal permitió que descubras
qué pequeño y vacío era el premio del mundo.
talló la comba amarilla de tu frente
contra un cielo rojizo, sin estrellas.
Se alargaba en los muros, tu perfil
-guerrero que combate sin espada
con la molicie indigna de estas sombras-
y todo iría a hundirse en ese único centro
como ramas que caen en la trampa del fuego
y arden.
Ardiste, entonces, como una lámpara vacía,
un estertor de luces
que huyó a pie, del paisaje
donde alguien lo esperaba
roturando la tierra con un arado de óxido
tan viejo como el tiempo,
tan pobre, como el amor que te ofrecían
en una caja frágil
cuyo opaco cristal permitió que descubras
qué pequeño y vacío era el premio del mundo.
sábado 3 de octubre de 2009
La mitad de la verdad
No habia otra intención
-la que habla es la Estrategia-
no más que esto que digo
así, lanzar al aire
todo lo que se empuja
como un nadie en los trenes
de una infernal metrópoli
para llegar a tiempo a una ventaja ínfima
dos centavos de suerte,
y adelante,
(más se perdió en la guerra)
no me guiaba otro espíritu,
no había ni siquiera
como una sombra china
detrás de algunos gestos
que ensayé tantas veces, delante de tus ojos.
Yo sólo
pretendía rozar el polo de tu vida
tocarte en ese punto
que desarma y compone
universos distintos.
Conmoverte, quería.
-la que habla es la Estrategia-
no más que esto que digo
así, lanzar al aire
todo lo que se empuja
como un nadie en los trenes
de una infernal metrópoli
para llegar a tiempo a una ventaja ínfima
dos centavos de suerte,
y adelante,
(más se perdió en la guerra)
no me guiaba otro espíritu,
no había ni siquiera
como una sombra china
detrás de algunos gestos
que ensayé tantas veces, delante de tus ojos.
Yo sólo
pretendía rozar el polo de tu vida
tocarte en ese punto
que desarma y compone
universos distintos.
Conmoverte, quería.
domingo 9 de agosto de 2009
La crecida
Fue tu mano cerrándose
y ese rumor de grillos en el papel ajado
la violencia que echaba aquel instante
a un basural del tiempo
hundido en un confín lejano e indeseable
y fue también la mueca de difuso dolor inundando tu boca
tu cara bajo el agua, sus clarísimos rasgos
las ondas del cabello, cuando flota y se alarga,
tus uñas amarillas,
-empeñosos trabajos de cadáver
atrapado en el fondo de su propio naufragio-
Te vi, deforme, en un espejo de convexas pupilas
heladas como el mar,
en el vigor extraño de esas redes
que al azar se lanzaron, cuando la noche no era
más que un grumo granate, una semilla
para sembrar el lecho del río que amenaza
con inundar las costas, arrastrando los muebles
cada cosa minúscula
que poblara mi casa.
y ese rumor de grillos en el papel ajado
la violencia que echaba aquel instante
a un basural del tiempo
hundido en un confín lejano e indeseable
y fue también la mueca de difuso dolor inundando tu boca
tu cara bajo el agua, sus clarísimos rasgos
las ondas del cabello, cuando flota y se alarga,
tus uñas amarillas,
-empeñosos trabajos de cadáver
atrapado en el fondo de su propio naufragio-
Te vi, deforme, en un espejo de convexas pupilas
heladas como el mar,
en el vigor extraño de esas redes
que al azar se lanzaron, cuando la noche no era
más que un grumo granate, una semilla
para sembrar el lecho del río que amenaza
con inundar las costas, arrastrando los muebles
cada cosa minúscula
que poblara mi casa.
jueves 30 de julio de 2009
Lazo de seda
La leve cinta nos ata
liga mi amor al suyo
-fuerzas intermitentes-
presiona, empuja,
cede o asfixia seda
surca una senda, traza
espirales inciertas en el aire
sólo de humo se conforman
nebulosas
sus diabólicas y angélicas
furias de transparencia
y enlazan en secreto cada punto
como un broche de piedra que reluce
aquí y allí esto y lo otro
el yo, y él, tú,
nido desnudo nadas
cera de suaves lazos
firme
sólo la tersa hora: él, el
tiempo, flexible línea
como junco que el viento no derriba
aunque sople tremendo en las junturas
viscosidad dorada que me cerca
cuando acerca mis huesos a los tuyos
en un reposo inesperado.
La dulcísima aguja no sutura.
liga mi amor al suyo
-fuerzas intermitentes-
presiona, empuja,
cede o asfixia seda
surca una senda, traza
espirales inciertas en el aire
sólo de humo se conforman
nebulosas
sus diabólicas y angélicas
furias de transparencia
y enlazan en secreto cada punto
como un broche de piedra que reluce
aquí y allí esto y lo otro
el yo, y él, tú,
nido desnudo nadas
cera de suaves lazos
firme
sólo la tersa hora: él, el
tiempo, flexible línea
como junco que el viento no derriba
aunque sople tremendo en las junturas
viscosidad dorada que me cerca
cuando acerca mis huesos a los tuyos
en un reposo inesperado.
La dulcísima aguja no sutura.
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